Negligencia médica: ¿cómo elegir al mejor abogado para reclamar?

Por excelente que sea la sanidad española, denunciar negligencias medicas en vigo, Madrid y otros municipios está a la orden del día, ya que los errores y malas prácticas no son tan infrecuentes en este sector como cabría imaginar. Existen abogados especializados en este tipo de reclamaciones, pero elegirlos no es tarea fácil.

 

En primer lugar, se entiende por negligencia o mala praxis médica a la «actuación profesional negligente o con inobservancia de la normativa legal aplicable o los deberes propios del oficio o profesión», citan la definición de la Real Academia Española (RAE). Se contraponen a la llamada lex artis, latinismo usado para referirse a las actuaciones médicas correctas, ajustadas a la técnica y satisfactorias para el paciente.

 

A todos los afectados de negligencias médicas les ampara el derecho a recibir una indemnización. Para ello, deben contratar los servicios de un letrado con experiencia en este tipo de reclamaciones. ¿Qué aspectos deben considerarse para realizar la elección más adecuada?

 

Que el abogado posea formación en Derecho Sanitario y Bioética es el más importante, con diferencia. De igual valor será contar con experiencia en el terreno administrativista o civilista, para así desenvolverse mejor de acuerdo al estatus social de la persona responsable de la mala praxis médica. Se recomienda que el letrado acredite estudios y experiencia en dichos ámbitos de actuación.

 

Otra de las dotes buscadas en abogados para presentar reclamaciones médicas es la profesionalidad. Esta característica no debe medirse únicamente atendiendo a la seriedad o la diligencia del profesional, sino a su complicidad. Porque del mejor de los letrados no se espera un porcentaje de éxito del 100%, sino la máxima implicación en los casos asignados.

 

Del punto anterior se deduce que el abogado debe inspirar confianza al futuro demandante. Las consecuencias de una negligencia médica pueden ser fatales para los afectados. Es importante que el abogado llegue a sensibilizarse con su situación y se ocupe de su caso con las debidas atenciones.