Encuentra prendas suaves y seguras para el bienestar de los más pequeños

Cuando nació mi sobrina, me lancé a la aventura de comprarle ropa como si fuera un experto en moda infantil, pero pronto descubrí que elegir lo mejor para los peques no es tan fácil como parece, así que me puse a investigar y terminé enamorándome de las opciones de ropa bebé en Muros, donde encontré prendas que son un sueño para cualquier padre o tía obsesionada como yo. La calidad de los tejidos es lo primero que me llamó la atención, porque no hay nada peor que ver a un bebé envuelto en algo que parece papel de lija disfrazado de algodón; en cambio, las telas suaves como el algodón orgánico o la muselina se convirtieron en mis favoritas, porque no solo son delicadas con esa piel tan tierna que parece de nube, sino que también evitan esas rojeces que hacen que los pequeños lloren como si estuvieran en un concierto de heavy metal sin tapones para los oídos.

La comodidad es otro tema que me tuvo dándole vueltas a la cabeza, porque no se trata solo de que se vean adorables —que sí, claro, eso también cuenta—, sino de que puedan moverse sin parecer que llevan un corsé del siglo XVIII. Recuerdo cuando le puse a mi sobrina un body con botones en sitios raros que tardé diez minutos en descifrar, y ella me miraba con cara de “tía, esto no es práctico”; desde entonces, opto por diseños simples con cierres a presión bien puestos o pijamitas que se deslizan como mantequilla, porque un bebé incómodo es un bebé que te hace saber su opinión a todo volumen. Las prendas holgadas pero ajustadas en los sitios correctos, como muñecas y tobillos, son ideales para que estén a gusto mientras gatean o duermen la siesta, y si encima son transpirables, mejor aún, porque nadie quiere un pequeño horno humano sudando en pleno verano gallego.

Comprobar tallas y medidas se volvió mi mantra después de un par de metidas de pata épicas que aún me hacen reír cuando lo pienso. La primera vez, compré un conjunto monísimo que le quedó como si fuera un vestido de gala dos tallas grande, porque no miré bien la etiqueta y confié en mi instinto de “esto le vale seguro”; ahora, siempre miro las guías de tallas y, si puedo, mido a mi sobrina con una cinta métrica mientras ella intenta comérsela, porque los bebés crecen más rápido que las malas hierbas en mi jardín. Las marcas buenas suelen dar medidas en centímetros para pecho, largo y piernas, y eso me ha salvado de gastar dinero en algo que acaba en el cajón de “para el próximo primo”; además, en Muros encontré tiendas donde te ayudan a elegir si les cuentas la edad y el peso del peque, lo que hace que todo sea más fácil que resolver un sudoku con los ojos cerrados.

Los colores y diseños de moda son la guinda del pastel, porque, seamos sinceros, vestir a un bebé con algo trendy es casi tan divertido como comerte un helado en pleno agosto. Últimamente, veo por todas partes tonos pastel como el menta o el melocotón que hacen que mi sobrina parezca un caramelo andante, y los estampados de animalitos o flores diminutas están en todas las tiendas como si fueran el uniforme oficial de la temporada; el otro día le puse un pelele con conejitos saltando y juro que parecía lista para una sesión de fotos en Instagram. Los diseños unisex también están pegando fuerte, y me flipa eso de poder pasarle la ropa a otro bebé sin preocuparme por si es “de niño” o “de niña”, porque la moda infantil ahora es más libre que nunca.

Pensar en cómo estas prendas han cambiado mi forma de ver la ropa para bebés me tiene todavía sorprendida, porque combinar suavidad, seguridad y estilo no es tarea fácil, pero con un poco de ojo y las opciones de ropa bebé en Muros, lo he clavado. Cada vez que mi sobrina me sonríe desde su cuna con un conjunto cómodo y bonito, siento que he ganado una medalla en esto de ser la tía cool del año.