Las mascotas sufren heridas de gravedad variable a lo largo de su vida. Por lo general, cicatrizan bien sin intervención del veterinario, pero en casos puntuales no sanan como cabe esperar y aparecen síntomas como la hinchazón, el enrojecimiento o el mal olor. Comprar Spray cicatrizante para perros y gatos contribuye a acelerar este proceso fisiológico; los geles tópicos y suplementos orales también son eficaces, al estimular la regeneración de la piel y los tejidos dañados.
No hacen falta nociones avanzadas de medicina veterinaria para detectar anomalías en el proceso de cicatrización. Una inspección visual es suficiente, en ocasiones, para saberlo. Que los bordes estén visiblemente unidos y sean de color rosado al principio es normal.
Un síntoma común cuando las heridas comienzan a cicatrizar es la picazón. El uso del collarín y otros accesorios impedirá que la mascota se rasque o lama las cicatrices, un comportamiento que no debe alarmar a sus dueños. Por lo demás, las molestias y la sensación de dolor en la zona deben desaparecer gradualmente. En caso contrario —y si además la mascota deja de alimentarse con normalidad—, debe interpretarse como un signo negativo.
Después de la primera semana, es normal que la herida del animal muestre una costra. El propietario se abstendrá de removerla, cuidando de desinfectarla con un antiséptico específico para mascotas. La costra debe caerse por sí misma, y la piel bajo ella ha de presentar un aspecto brillante y rosado.
Pero ¿cómo interpretar las secreciones leves durante los primeros días? Esta respuesta fisiológica no representa una amenaza, a condición de que dichas secreciones no sean de pus, ni desprendan un olor desagradable.
Por otra parte, una ligera inflamación durante las primeras etapas de la herida no es motivo de preocupación. Eso sí, la hinchazón inicial debería desaparecer conforme pasan los días.
Si las heridas no evolucionan correctamente, lo más recomendable es llevar al animal a la clínica veterinaria. Las malas cicatrizaciones abren una puerta a las bacterias e infecciones que pueden generar complicaciones más severas y prolongar innecesariamente el malestar de la mascota.